Legal Tech 2026: la inteligencia artificial se consolida como la columna vertebral del sector legal
Automatización, inteligencia aumentada y ética marcarán la agenda jurídica del próximo año.
Colombia necesitará lineamientos claros sobre la transparencia, el uso adecuado de sistemas autónomos, los alcances de la automatización en decisiones jurídicas y la responsabilidad en casos de errores generados por IA.
Bogotá, enero 2026. — Legal tech es un concepto que durante los años más recientes ha cobrado mayor relevancia, ya que, según Microjuris.com, su objetivo principal es lograr mayor eficiencia, agilidad operativa y la reducción de costos para llegar a más personas con menores barreras de acceso. Además, tiene como propósito brindar un marco estratégico y un conjunto de herramientas habilitantes para que los temas legales puedan irrumpir en la era digital y experimentar transformaciones disruptivas e innovadoras comparables a las que vienen registrando con éxito otros sectores de la economía y de la actividad comercial.
Al respecto, Nicolás Becerra, socio de New Law de Due Legal -Legal Tech recientemente incluida en el top 10 del Ranking 100 Open Startups Colombia 2025-, precisa que, “Después de décadas en las que el sector legal avanzó de manera incremental —primero digitalizando archivos, luego adoptando herramientas de gestión documental y más recientemente experimentando con automatizaciones puntuales— finalmente estamos en un punto en el que la tecnología deja de ser un accesorio complementario y se convierte en la estructura central sobre la cual opera el trabajo jurídico”.
La combinación entre modelos avanzados de inteligencia artificial, automatización, analítica legal y sistemas integrados de gestión hará que el derecho pase de ser una profesión eminentemente artesanal a una disciplina donde la toma de decisiones se apoya en flujos sistematizados, información procesada en tiempo real y mecanismos de verificación constantes.
“Este cambio no ocurre por moda ni por presión tecnológica, sino por necesidad. Ninguna empresa, por grande o pequeña que sea, puede procesar manualmente la carga regulatoria, contractual, corporativa y de cumplimiento que enfrenta hoy. El ritmo de creación normativa, las exigencias regulatorias de industrias como la financiera y la presión de los clientes por obtener respuestas más rápidas y basadas en datos han convertido la inteligencia aumentada en una herramienta indispensable”, complementó Becerra.
Para ahondar en este tema, es importante destacar las tres principales tendencias en legal tech que marcarán la pauta durante 2026:
- El uso de herramientas de inteligencia artificial parametrizada: Juan Diego Guzmán, socio de Galo Estudio Legal, explica que, si bien existen modelos de inteligencia artificial generales como ChatGPT, Gemini o Perplexity, en un corto periodo se han desarrollado herramientas basadas en estos modelos generales, tales como Ariel o Harvey, que se enfocan exclusivamente en optimizar la eficiencia y brindar apoyo a los profesionales del derecho. La implementación de la inteligencia artificial está generando una mayor eficiencia en el tiempo de atención y respuesta de los abogados y sus despachos, permitiendo a los clientes recibir un servicio profundo y oportuno por parte de sus asesores legales.
En la actualidad, la generación de contratos masivos con inteligencia artificial es factible con menor cantidad de abogados, al igual que el análisis y manejo documental de grandes cantidades de expedientes en los despachos o en procesos judiciales. Esto garantiza la optimización y precisión en los conceptos y actuaciones jurídicas.
- Automatización de flujos de trabajo para equipos legales. Ahí es donde realmente está la gran oportunidad para el sector. “El verdadero punto de partida es identificar esos procesos manuales y operativos que pueden automatizarse. Al liberar a los equipos de esas tareas, las áreas legales pueden enfocarse en actividades de alto valor agregado, tomar decisiones más estratégicas y generar mayor impacto en el negocio”, precisó Daniel Valencia, Country Manager de Niubox Colombia. La clave: contar con aliados tecnológicos que asesoren de manera estratégica y rentable el desarrollo e incorporación de nuevos recursos.
- Integración de la inteligencia artificial en los flujos de trabajo y en la operación diaria de los procesos. Estas herramientas se consolidan como aliadas estratégicas para optimizar la eficiencia interna, mejorando tiempos de respuesta, precisión en los análisis y amplitud en la información disponible para la toma de decisiones. “Esta tendencia ha transformado la manera en que se trabaja al interior de las firmas, impactando tanto los procesos como los recursos que generan estas tecnologías. Sin embargo, dado el carácter tradicional de muchas firmas, la adopción de herramientas digitales y tecnológicas plantea desafíos importantes. El reto principal consiste en saber cómo aplicarlas y utilizarlas de forma que sus beneficios se aprovechen al máximo”, señalaron voceros de Holland & Knight.
En este punto vale la pena precisar que, “la ética profesional seguirá siendo un pilar fundamental: la supervisión humana es obligatoria, porque ninguna tecnología, por sofisticada que sea, puede reemplazar la responsabilidad del abogado frente a su cliente o frente a la sociedad. La privacidad y la protección de datos se vuelven aún más sensibles, ya que los modelos procesan información altamente confidencial. La regulación también deberá avanzar: Colombia necesitará lineamientos claros sobre la transparencia, el uso adecuado de sistemas autónomos, los alcances de la automatización en decisiones jurídicas y la responsabilidad en casos de errores generados por IA. Finalmente, la adopción será el mayor reto cultural”.
Para concluir, la implementación de la inteligencia artificial está generando una mayor eficiencia en el tiempo de atención y respuesta de los abogados y sus despachos, permitiendo a los clientes recibir un servicio profundo y oportuno por parte de sus asesores legales. Y aunque la tecnología no reemplaza al abogado, sí se puede decir que redefine su rol, priorizando el análisis estratégico, la toma de decisiones y la generación de valor.

